Existen actualmente graves conflictos en el seno del Sistema nacional de salud (SNS), cuyas raíces se alargan excesivamente hacia el pasado.
Hay reivindicaciones de los médicos para igualar sus condiciones laborales al resto de las profesiones, tomando la ocasión de la reforma del Estatuto Marco, ya que el vigente consolida diferencias discriminativas en jornadas, cotizaciones y conciliación. La profesión médica es la única, que a día de hoy no organiza su asistencia en turnos que permitan la atención 24/7, como hacen el resto de profesionales. Los condicionantes de esto, son muchos y las soluciones abarcan a distintas administraciones. El hecho claro es que hay que abordarlo y procurar la responsabilidad de todos los agentes políticos implicados en su solución.
Pero aunque parezca un tema de una profesión, la realidad es que afecta a la misma sostenibilidad del SNS.
En 2019, Juan Simó lanzó una Carta al Comité de Bioética de España, para que con urgencia se pronunciara ante el deterioro de calidad del SNS en caída libre, sin evaluación ni proyecto regenerador, y sin una adecuada política de recursos humanos. saib.es/carta-al-comite-de-bioetica-de-espana/
El Comité de Bioética no llegó a acometer su respuesta ante la crisis de la Pandemia que trasformó la faz del SNS por completo. Una vez superado el momento crítico, parece que la inercia ha vuelto a liderar al SNS.
Anteriormente, la Declaración de Zaragoza de REDECABE, llamaba la atenció sobre la ética y la responsabilidad en la sostenibilidad del SNS. saib.es/declaracion-sobre-el-sistema-nacional-de-salud/
Representantes de los Comités de Bioética autonómicos y del Comité de Bioética de España reunidos en Zaragoza deseaban, contribuir a la necesaria reflexión pública sobre la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud a partir de los valores éticos que deben impulsar la responsabilidad de todos los agentes implicados en su desarrollo.
Apelaban a la ética y deontología en los profesionales; al rigor en los programas estratégicos para conseguir resultados a largo plazo; a la buena economía en los gastos de farmacia, de tecnología o de recursos humanos; a la progresión de la educación sanitaria y la promoción de estilos de vida saludables; e incluso a los medios de comunicación para que trasladaran la realidad del SNS.
Traemos estos documentos, de nuevo a consideración, porque no han perdido ni un ápice de razón, de aplicada argumentación y fundamentos sólidos, y con propuestas válidas desde la ética y la deontología.
El momento actual, crítico sin duda, merece altura de miras, afán de servicio, y capacidad de diálogo con un alto sentido moral. Condiciones dignas y mejores para la sostenibilidad del SNS.