DOI: 10.69105/BYCS.2026.14.2.2.2

 

En una época marcada por la aceleración, la productividad y el individualismo, «La humanidad cuidadora», coordinado por Emilio García-Sánchez y Laura García Garcés, nos invita a detenernos ante una verdad tan antigua como necesaria: somos seres que necesitan ser cuidados y que encuentran su plenitud cuando aprenden a cuidar.

El profesor García-Sánchez explica que la idea original para trabajar en esta obra surgió tras el hallazgo arqueológico de restos de una persona enterrada con tales patologías que sólo el cuidado presunto que recibió  en su comunidad prehistórica puede explicar su supervivencia hasta la edad que alcanzó. Este es unos de los indicios de humanidad, en restos consensuado entre arqueólogos: una fractura que consolidó, una trepanación, una deformidad invalidante, etc., que irremediablemente convoca a las acciones de cuidar y atender en familia y comunidad.

Este libro constituye una reflexión profunda y multidisciplinar sobre el cuidado como fundamento de la condición humana, a lo largo de nuestra historia conocida. A través de las aportaciones de distintos autores, la obra explora cómo la vulnerabilidad, la interdependencia y la responsabilidad compartida no representan una debilidad que debamos ocultar, sino precisamente el suelo fértil sobre el que se construyen las relaciones, las comunidades y las sociedades más humanas.

Lo que hace especialmente valiosa esta publicación es su capacidad para cuestionar una de las grandes ilusiones de nuestro tiempo: la fantasía de la autosuficiencia. Frente a una cultura que exalta la independencia absoluta, los diferentes capítulos nos recuerdan que nadie llega a ser plenamente humano en soledad. Desde el nacimiento hasta la vejez, nuestra existencia está tejida por innumerables gestos de cuidado recibidos y ofrecidos. Somos, en gran medida, el resultado de quienes nos sostuvieron cuando no podíamos sostenernos por nosotros mismos.

A nadie se le escapa que la sociedad postmoderna presenta un carácter firme de individualismo y utilitarismo, acechándonos con la amenaza de la indiferencia, la desvinculación y el descuido del frágil , enfermo o pobre. Como afirma Adela Cortina se ha producido un eclipse de la racionalidad comunicativa, pasando del somos en diálogo y en relación, a somos en soledad.

La lectura de esta obra despierta una reflexión que trasciende los ámbitos académico, sanitario o social. Nos confronta con una pregunta esencial: ¿qué tipo de humanidad estamos construyendo cuando el cuidado deja de ocupar un lugar central en nuestras prioridades? En este sentido, el libro no solo analiza una realidad, sino que propone una visión esperanzadora y transformadora de la convivencia humana.

Recomiendo especialmente esta obra a profesionales de la salud, educadores, trabajadores sociales, filósofos, psicólogos y a toda persona interesada en comprender las bases éticas y antropológicas de una sociedad convocada a ser más compasiva. Porque quizás uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo no sea desarrollar tecnologías cada vez más sofisticadas, sino recuperar la sabiduría de cuidar y dejarnos cuidar. La humanidad cuidadora nos recuerda que el verdadero progreso no se mide únicamente por lo que somos capaces de producir, sino por la calidad de la atención, la presencia y el amor que somos capaces de ofrecer a los demás. Y esa es, probablemente, una de las lecciones más importantes que necesitamos escuchar hoy.

La humanidad cuidadora.

García Sánchez, E., & García Garcés, L. (coords.).

Madrid: Dykinson, 2025



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