10 de diciembre de 1948. Nueva York. Asamblea de Naciones Unidas.

Los estragos de las guerras, y de la recientísima II Guerra Mundial, las violaciones de los derechos de las personas, la xenofobia, la invasión de naciones y purgas entre las poblaciones, etc. , están tan recientes que se hace necesario una Declaración que vuelva a poner a las personas en el centro de la Paz y del desarrollo.

75 años después siguen las guerras, la discriminación, las violaciones de derechos humanos.

Y en el campo de las ciencias de la salud algunas han llegado a calificar a la Dignidad humana como un concepto inútil. Lo que vuelve a hacer inestable el respeto a las personas entre científicos. Por eso la Bioética debe seguir iluminando, desde el reconocimiento de cada persona, de cada comunidad, de todo el planeta.