DOI: 10.69105/BYCS.2023.11.2.3
Gloria Tomás Garrido.
Catedrática Honoraria de Bioética.
Universidad Católica de Murcia. España
YO ME ENCARGO DE LA CERVEZA
Director: Peter Farrelly
Guión: Peter Farrelly, Brian Currie, Pete Jones
Reparto: Zac Efron, Rusell Crow, Bill Murray
País: EEUU
Estreno 2022
SINOPSIS OFICIAL:
Para mostrar su apoyo a sus amigos combatientes en la guerra de Vietnam, Chickie Donohue se embarca en una hazaña increíble y viaja a primera línea de batalla para llevar a los soldados un trocito de su tierra: su cerveza estadounidense favorita. Sin embargo, lo que empezó siendo un viaje con buenas intenciones se convierte rápidamente en la aventura de su vida cuando Chickie se enfrenta a la realidad de esta controvertida guerra, y el reencuentro con sus amigos de la infancia lo sumerge en las complejidades y responsabilidades de la vida adulta.
¿Por qué he elegido esta película? ¿Se merece alguna de las buenas críticas que ha habido o sería mejor declinar la opinión sobre las negativas? Es bastante larga ¿vale la pena visionarlas? ¿Qué aporta o que puede aportar? ¿De qué adolece? Que el lector decida. Parto de un supuesto muy sencillo y acogedor: ¡sea por un brindis cervecero! ¡sea en pro de la amistad tanto en las duras y en las maduras!
Nos encontramos ante un hecho real que parece inconcebible. La aventura real, fue recogida en un libro con el mismo título de la película, escrito por John Donohue y J.T. Molloy. El hecho es que en pleno auge de la guerra del Vietnam, en un barrio neoyorkino, un joven, Chickie Donohue, acostumbra a tomar cervezas con sus amigos, quizás alguna más de la cuenta, en el bar que regenta el Coronel, un cantinero local veterano de la Segunda Guerra Mundial, el cual sostiene que las imágenes gráficas de la guerra que transmiten las cadenas de televisión son malas para la moral estadounidense.
Algunos de los chicos de esa zona han sido llamados a combatir en la polémica guerra, en la que bien se sabe, muchos perdieron sus vidas. Lógicamente todo el mundo -y más la gente joven- protesta en pro o en contra de esta guerra. Los medios de comunicación, tampoco se quedan cortos en este asunto creándose opiniones controvertidas y generalmente, parciales.
De buenas a primeras vamos a ir descubriendo a Chickie, un joven marino mercante de la clase trabajadora de Nueva York, que, de momento se caracteriza por ser más bien holgazán y sin mucho ánimo para el trabajo (todavía vive con sus padres). Su idea de la guerra no va más allá, y casi le sorprende que su hermana sea una auténtica pacifista. Tiene una ocurrencia ¿no les gustaría a sus amigos, que están en plena batalla, descansar tomando la cerveza de siempre, es decir, Pasb Blue Ribbon? ¿Por qué no intentarlo? Y así, sin más, carga con su idea y su mochila que está a tope de latas. Al fin y al cabo podrían suponer un apoyo y unos ratos de ánimo para su gente.
En esta historia, fechada en 1967, cordialmente, durante dos horas vamos acompañando a Chickie mientras se acerca al fragor de la batalla; a lo largo del camino de este inimaginable itinerario, la dosis de ingenuidad queda enriquecida del tesón del cariño; está claro que es el motor más fuerte de la vida. Nuestro protagonista, en este campo sabe lo que quiere y de lo que parte: animar a sus amigos y defender su patria; pero no ha calculado el camino, ni las sorpresas, ni la realidad de la guerra; ni tantas y constantes dificultades desde el clima al idioma; desde la soledad a la muerte.
Descubrirá que una guerra es muchas guerras. Personas leales, otras más cínicas, otras con pavor en el cuerpo y él, solo y adelante. Un viaje de descubrimientos políticos, y mucho más, de crecimiento interior en pro de los otros. Llega a los suyos, a su meta; y sí, tras desconciertos y pensar que Chickie está completamente chalado, pueden brindar con su cerveza, menos fría de lo esperado. Todos alucinan. El desparpajo, la audacia y también buena dosis de valentía se desbordan en el protagonista; la nobleza interior que su persona cobija, él mismo la va descubriendo y protegiendo en su casi esperpéntico viaje. Porque claramente es un viaje estrictamente insensato y estrictamente valioso ¡de lo que es capaz la amistad!
Estamos ante una película muy amable, grata, poliédrica. Transmite distintos mensajes. A mí me sirve ver un corazón tan simpático y audaz que es capaz de cumplir un propósito que, de tan pequeño, es importante: brindar con amigos que están en peligro. Hay también un mensaje de humildad. Chickie no se plantea ni lo mucho que le va a costar ni siquiera si vale la pena, sino que, con los pies en el suelo, pone el corazón muy alto. Por eso no ceja ante nada, ni tormentas, ni trampas, ni miedos. Además de estas posibilidades desde el protagonista, la película puede servir para un enfoque más político al recordar y valorar que es lo que pasó en Vietnam como reaccionaban los jóvenes americanos, y las consecuencias que tuvo en el orden mundial. Las interpretaciones son fantásticas, y nunca falta el humor sin chabacanería.
Visualmente es preciosa; si resulta un poco larga ¡es la moda de estos tiempos! Aunque el buen ritmo del guión permanece.
La vuelta al hogar es la de un Chickie mucho más maduro; comprende en su propio pellejo y con sus experiencias que esta guerra de Vietnam (se puede decir de todas) fue lo suficientemente complicada para no establecer listas de buenos y de malos. A su vez, queda un fondo simpático en el espectador que ve al protagonista, desde hacer auto stop en un helicóptero, hasta pasar por miembro de la CIA. Una vez más una buena una película, encima basada en hechos reales, nos abre un horizonte: por los amigos somos capaces de más de lo que creemos.
Actualizado: 7-08-2024

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