Celebrado en Sevilla, los días 3 y 4 de noviembre con concurrencia multidisciplinar de investigadores y estudiosos de la Bioética de Argentina, Bolivia, Colombia, Cuba, México, Estados Unidos, Kenia, Perú y España.

En el acto inaugural participaron Yolanda Izquierdo, vicepresidenta del Excelentísimo Colegio oficial de Enfermería de Sevilla y José Mª Domínguez Roldán, presidente de la Comisión de Ética y Deontología, representando al Ilustre y Real Colegio oficial de Médicos de Sevilla.

 

 

 

La primera mesa congresual estuvo dedicada a la Ética y la gestión sanitaria. Trajo a primera fila temas tan acuciantes como la sostenibilidad del sistema sanitario. El propio sistema, cuando es dirigido con valores ajenos a las ciencias de la salud, propicia la inequidad y la inadecuación de recursos, según José Ramón Repullo. La ética debe redirigirlo a centrarse en los pacientes. Prácticas de corte defensivo ante las amenazas de demandas, cooperan en la insostenibilidad del sistema y lastran la relación entre el profesional sanitario y los pacientes, como ha demostrado Ana B Cruz Valiño. De ahí la oportunidad de promover un trato mínimamente impertinente, esto es; no generar una carga de enfermedad excesiva y perjudicial para los pacientes. Son necesarios ambientes de trabajo más serenos y afables en opinión de Ignacio Vallejo Maroto, que faciliten esa asistencia amable y parsimoniosa.

La investigación fue la temática de la tarde. Es necesaria para el progreso, pero sin duda, hay componentes éticos que precisan una atención preferente. Esperanza Gallego expuso el marco normativo que protege a los ciudadanos que confiadamente acceden a participar en investigaciones. Su intimidad y privacidad deben ser protegidas y esto son aspectos éticos que para Luis Vivanco Sierralta deben ser siempre priorizados. Sin embargo, la tecnología (anonimización) aún no está perfilada completamente, para Francisco José Sánchez Laguna. Existe el deber de protección, pero intereses como la comercialización de los datos o el tratamiento de grandes bases de datos, pueden obstaculizarlo seriamente.

Cuando avanza la soledad, en esta sociedad del cansancio, la tecnología ofrece robots diseñados para poder cuidar, p.e a personas mayores que viven solas. También robots para otras necesidades. Una reflexión de Luis Echarte, más en profundidad, arroja un escenario que llama a la cautela: muchas personas pueden sentirse cuidadas por el robot – que tiene la funcionalidad de hacer todo lo que se le quiera pedir- y pueden llegar a considerarlos como “alguien”. Esto acrecienta la soledad, puesto que un robot nunca podrá poseer un corazón, sólo inteligencia y habilidades. Pero el ser humano aspira al amor y los robots no tienen esa capacidad. Tampoco son libres.

Conocer a la persona y cómo se muestra como ser biológico y biográfico, es clave en las profesiones sanitarias y en las investigaciones tecnosanitarias, para que sean las debidas y respetuosas con el “tú” personal que es cada paciente. James Beauregard, fisiólogo neuroeticista presentó este tema desde una visión centrada en la persona. A su juicio, es posible un abordaje alternativo al utilitarismo y principialismo en las tecnociencias.

La Pandemia exigió un alto nivel moral a todos los profesionales sanitarios y afines. Compartir valores con el objetivo de cuidar, erige una comunidad moral que ha sido capaz de soportar este esfuerzo de los profesionales. Sus valores perviven a través de siglos de historia de la medicina para José Mª Domínguez Roldán, capacitan para el afrontamiento de nuevas situaciones, y se reflejan en las letras del reciente Código de Deontología médica.

Reconocer al “tú” personal en aquellos que se encuentran al final de su vida es el modo adecuado de abordar la asistencia paliativa. Acompañar en el sufrimiento subjetivo, debe contemplar el elemento espiritual y biográfico. Fernando Carmona nos compartió sus experiencias en labores de cooperación internacional y en su entorno local, y defendió la necesidad de extender la preocupación por cuidar en el modelo de comunidades compasivas.

 

 

 

 

 

 

El Derecho, que ocupa un lugar propio en el ámbito de la Bioética, se muestra sensibilizado ante las tecnologías emergentes en opinión de Mª Ángeles Cuadrado. Investigaciones con el genoma, terapias génicas, o impresión de órganos en 3D para trasplantes, deben garantizar seguridad a los pacientes y la defensa de su integridad y libertad. El desarrollo normativo no debe ser superado por la celeridad de los avances, so pena de dejar en indefensión al ciudadano. Los retos de la comunicación y la salud digital en el mundo globalizado fueron abordados por Carmen Jódar, ofreciendo unas orientaciones para salvaguardar la buena práctica centrada en el paciente. Gema Lorente presentó las modificaciones en campos de liderazgo y de cuidados que se advierten en las estructuras sociales a favor de la presencia de la mujer. La profundización en elementos diferenciales específicos es un reto en esta posmodernidad que confunde conocimiento con ideología y ser personal con identidades.

 

El ambiente de diálogo se prolongó en las sesiones de comunicaciones libres donde se abordaron cuestiones como la vivencia por los profesionales de los valores éticos inherentes en la asistencia-casos singulares o toma de decisiones en UCI- y la gestión; la formación dirigida a la interiorización de la ética en alumnos que presentaron una original reflexión sobre el caso de Henrietta Lacks y la privacidad de los datos, o como conciben la dignidad; actividades de Comités de ética asistencial; particularidades sobre los sistemas de notificación en seguridad del paciente; los sesgos por sexo en la investigación; la nueva tipificación de la eutanasia en España; proyectos internacionales a favor de la ciencia responsable que prevenga el uso dual de la misma; o referencias a los deberes éticos para el autocuidado en los profesionales que les permita facilitar la mejor atención. Nos permitieron vislumbrar que la bioética es vivida con los objetivos de afrontar la realidad para hacerla mejor y dar esperanza.

 

 

«Conoce la ética de los que te cuidan y conocerás gran parte de tu futuro«. Este pensamiento de MªDolores Espejo compendia su larga trayectoria en Bioética, sus motivaciones para impulsar tantas iniciativas, entre otras, la fundación de la Sociedad andaluza de investigación bioética en 1993; y su impulso en terrenos como la formación, la investigación y la divulgación científica. La SAIB ha querido reconocer públicamente su permanente aliento para que la ética fundamente las ciencias de la salud. Y agradecer toda su labor en los primeros años de nuestra sociedad.

 

 

 

 

 

El Congreso se ha celebrado en la Fundación Valentín de Madariaga, en un entorno privilegiado abierto al río Gualdalquivir y al ensanche que la Exposición de 1929, dejó en Sevilla, con la cercana Plaza de España y los edificios-pabellones de las naciones participantes, como esta propia sede que fue pabellón de los Estados Unidos. Sin duda, esta combinación de entorno y contenido congresual, ha creado el ambiente amable y propicio para la reflexión y la comunicación de ideas.