https://doi.org/10.69105/BYCS.2024.12.1.4

To kill a mokingbird

1962.

Director: Robert Mulligan

Música: Elmer Berstein

Reparto: Gregory Peck, Robert Duvall, Brock Peters, Mary Badham, Philip Alford.

Premios Oscar a mejor actor -Gregory Peck-, guión adaptado y dirección artística.

 

Matar un ruiseñor.

To kill a mockingbird.

 

Un relato nostálgico. De la infancia pasada: la patria del hombre. Una escritora sureña narrando la vida que ya fue.

«Matar un ruiseñor» (Robert Mulligan, 1962) llevó a la pantalla la exitosa novela de Harper Lee. que nos descubrió a personajes antológicos como Aticus Finch, simplemente Aticus.

O a Boo Radley, presente en todas las escenas de curiosidad de Scout y Jem – hijos de Aticus-. Boo es el protagonista que, como los ruiseñores, vive sólo para hacer cosas agradables para los demás. Le conocemos en persona, cuando defiende la vida de sus amigos. Vive recluido en su casa, donde su padre lo protege de una sociedad intolerante con los distintos.

Pero hay otro protagonista en la película que emerge en su humanidad a pesar de su fatal situación y desenlace; Tom Robinson, el joven negro acusado falsamente de abusar de una mujer y blanca. Estamos en la Alabama de los años treinta. Aún se guardan armas confederadas.

La escena clave en el juicio es cuando Tom manifiesta sin filtro que ha sentido compasión por esa mujer tan sola y abandonada. El fiscal se precipita sobre él –» ¿Compasión? ¿De una mujer blanca?.» El mismísimo Aticus Finch arquea las cejas. No le ha gustado el comentario de Tom. Puede resultar acusatorio.

Muchos autores enfatizan el carácter contextual de la ética, hasta otorgarle una categoría nuclear o sustancial desde una perspectiva moderna. En este momento del film se aplica la ética de las costumbres sureñas y la justicia positiva o derecho. Un hombre negro le debe sumisión a una mujer blanca. El entrecejo de Aticus. Y se invalida la ética del cuidado, del reconocimiento recíproco, de la solidaridad en la vulnerabilidad. La ética del bueno de Tom. Aunque le cause su propio mal.

Meryl Streep, premio Princesa de Asturias de las artes 2023, explicó en su discurso que la interpretación como arte nos muestra nuestra humanidad, nos facilita la empatía, el acercamiento a todas y cada una de las demás personas, más allá de un tiempo y un lugar. Nos hace entender el lenguaje común del tú y yo humanos. Por eso encontramos resonancias en el bueno de Tom Robinson.

También la época actual -ética contextualizada- suele resaltar la racionalidad de la ética con una supremacía en los procesos dilemáticos. La ética como excelsitud racional para los mejores.

Pero la exclusión de los núcleos personales del corazón y el dinamismo de la conducta ética, abre las sendas a nuevos atropellos y violencia contra seres humanos y sus derechos.

Los pacientes prenatales, los desahuciados para tratamientos activos, las personas con limitaciones para la expresión de su autonomía y personalidad sea de modo temporal o permanente, aquellos con discapacidad que son dependientes de sus cuidadores familiares o de los servicios sociales, los que han perdido su hogar, su urdimbre o su sentido vital,…

¿Compasión? ¿De una mujer blanca?

Una escritora sureña haciendo frente a la realidad. Descubriendo héroes.

 

María-C Colchero-Calderón

Presidente SAIB

ORCID: 0000-0002-3075-9777

 

Actualización: 24-07-2024



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