DOI: 10.69105/BYCS.2023.11.2.2.2

 

CINE Y FAMILIA

Descubrir los valores a través de las películas de nuestra vida

Daniel Arasa (Coordinador). Editorial Sekotia, 2023

 

Constantemente nos repetimos los que trabajamos en las Bioéticas que defender, respetar y amar cada vida humana,  cada persona, es el más noble objetivo de nuestro hacer, que ha de ir  impregnando cada vez más, el sentir social.

Uno de los medios que se puede utilizar es el buen cine, del que los cinéfilos, dicen –mejor, decimos- que es arte de luz y fábrica de sueños. Varían los temas de las películas; pasan crisis los productores; emergen las series; mejoran las técnicas y mucho más. Pero ahí, en esa vorágine “Hoy es siempre todavía”. Este aforismo de Antonio Machado (aunque el poeta no se lo propuso) es para José Luis Garci (director de cine español, ganador de un Oscar), la más acertada definición de lo que es el cine. Y añade Garci “siempre he propagado que el cine es el arte que nos ofrece más vida. Allá vamos

Hay películas de las que brota humanidad; otras que muestran el buen coraje; no se pueden desdeñar tampoco las que nos hacen compasivos ante el dolor y el sufrimiento. En definitiva, descubrimos  que el cine, en privado, en familia, en público, sigue intacto, desde siempre y hasta siempre, contándonos que los hombres con su corazón, con su razón y particularmente con su  libertad, somos misterio rompedor de límite.

Estos motivos me guían a aconsejar en esta revista de Bioética que encontrarse con este libro es una suerte. Su lectura reposada nos da raíces y ramas y flores y frutos para trabajar en Bioética.

El libro “Cine y Familia” está coordinado por Daniel Arasa, director de Cinemanet, una asociación sin fines de lucro que promueve valores humanos, familiares, sociales y educativos a través del cine. Colaboramos quince autores. Todos adictos a CinemaNet. Veamos qué puede interesarnos su lectura. Para ello elijo un brevísimo comentario de cada autor, sabiendo que peco de injusticia y confiando en el perdón por parte de de estos amigos.

Dirá Daniel Arasa: ¡ah! algo que no es de menor importancia; el cine contribuye a que nunca perdamos la curiosidad.

Alfonso Méndiz, en “Cómo influyen la series en los jóvenes y en la familia” advierte que la forma de consumir series ha tenido consecuencias sociológicas, como la sustitución del consumo familiar por el individual y el acceso libre a todo tipo de series en las plataformas, lo que incide en los valores y las pautas de comportamiento de todos. Entre otras, nos recuerda “Heidi”, Crown”, “Gambito de dama”.

Mª Ángeles Almacellas escribe sobre “El cine, instrumento educativo de la familia”. Nos recuerda la advertencia de Víctor Hugo: “No olviden esto: no existe malas hierbas ni malos hombres: únicamente hay malos cultivadores«. Que cita entre estupendas películas. Me detengo en una histórica “Sophie Scholl”, narra la vida de la coherente joven estudiante de la Universidad de Múnich y miembro de la Rosa Blanca, grupo de resistencia, fundado en 1942; perderá la vida, rezando a Dios al no acatar el régimen nacionalsindicalista.

Nacho Laguía nos muestra como la capacidad educativa del cine de animación lo convierte en un instrumento poderoso. Nos hace caer en la cuenta de que algunas que productoras, tal vez sin aparente razón, han presentado personajes con padres difuntos. Así en las lista de las diez películas de animación más taquilleras de la historia, hay siete que presentan a algún personaje huérfano. Citamos una en la que esto no ocurre, sino que el núcleo es toda la familia, con una audacia estupenda, “Los increíbles”.

Coín Tomás destaca “La figura del padre en la familia ¿qué nos dice el cine?”. Es un tema, actualmente clave. Como buena experta en Historia hace un recorrido filmográfico de Occidente a Oriente. Trabaja un contenido amplísimo de películas; unas muy simpáticas, otras dramáticas. En “Cinderella man. El hombre que no se dejó tumbar” nos comenta como se trata la historia de un hombre que no aspiraba a más gloria humana que la del amor de los suyos, que en los momentos más difíciles actuó conforme a unas normas de conducta ejemplares. Fue buena persona, buen marido y muy buen padre.

Isabel Rodríguez, acerca de “El perdón en el cine” cita la escena final de Romeo y Julieta, de Shakespeare. “Una paz sombría nos trae la mañana.// no muestra su rostro el sol dolorido.// Salid y hablaremos de nuestras desgracias.// Perdón verán unos; otros, el castigo,// pues nunca hubo historia de más desconsuelo// que la que vivieron Julieta y Romeo«. Siendo evidente la relevancia del perdón como estrategia narrativa, no puede hablarse de él sin incluir la familia. Entre otras nos aconseja “La habitación de Marvin”.

“Los abuelos en el cine” es la aportación de Ninfa Watt, y comienza su capítulo con esta gran verdad “Quienes tenemos la suerte de haber disfrutado de nuestro abuelos, miramos con buenos ojos todo lo relacionado con ellos”. Se detiene en “Abuelos”, señalando que una película puede tratar un tema profundo, que provoca la reflexión y, al mismo tiempo, divertir, entretener, hacer disfrutar al espectador y que, después de un pellizco en el corazón, salga de la sala de cine con una sonrisa en los labios.

En mi caso, Gloria Tomás, he trabajado “La sexualidad humana en el cine”. En este mundo global y casi precipitado que nos toca vivir, los contornos y los contenidos de este tema, esencia, está demasiadas veces desdibujados. He tratado de presentar películas que nos ayuden a descubrir y vivir en la verdad, tan bella y exigente, del amor humano. Recomiendo, entre otras, “El viajante” y “La edad de la inocencia”.

Joan Montull nos alegra al trabajar “Amistad y familia en la pantalla”. Deletrea magníficamente el Yo (la soledad), el Tú (la mirada al otro), el Nosotros (la mirada en común), Amigos (Caminar juntos), Una nueva familia (Historias del gran mundo), La Amistad (Estoy en casa). En cada caso cita películas. Recordemos “Gran Torino”, en la que un hombre racista, inflexible y cascarrabias, con una fracaso familiar estrepitoso, se redime gracias a la amistad con un muchacho oriental.

Javier Rodríguez nos ofrece “Música y Familia en el cine contemporáneo”. Ver una película en familia es una gran idea, como hablar de música y de músicos, oír y atreverse a cantar. Cantar. Cantar. Cantar. Subraya el momento mágico de “La Misión” cundo ante la visita de el cardenal, un coro de niños interpreta el tema “Avemaría guaraní”, que marca la profunda conexión entre la cultura indígena y la española a través de la fe compartida.

El trabajo de Ignacio Eufemio Caballero versa sobre “Lo que me enseñó ver cine en familia”. Copia de Ingmar Bergman “El arte tiene que ser útil, / porque lo más importante que hay en la vida/ es el hecho de que estamos aquí con otros.» Su capítulo conmueve. He aquí un ejemplo. “…la casa de mis abuelos…el lugar al que acudía para convertirme en el héroe y, a veces, en el villano de las películas que visionaba en el salón de aquel magnífico hogar.» De sus recuerdos no podemos dejar de citar “Cinema Paradiso”.

“Algunos años después, la familia sigue bien en el cine español”, José Miguel Hernández hace un repaso crítico, certero, interesante, de películas en relación al tema que nos ocupa termina citando a “Cinco lobitos”, que trata la historia de cuatros personajes en torno a un bebé… resalta bellamente el comentario la directora, Alauda Ruíz de Azúa: “…El tiempo del cuidado no es épico ni notorio, es casi ruido de fondo, y sin embargo es imprescindible cuidar de nuestro seres queridos y vulnerables”.

Miguel Fernando Ruiz de Villalobos dedica su capítulo a “Las drogas en el cine”. La historia de las droga se inicia con la historia del ser humano. Alcohol y opiáceos ya empleados alrededor del año 5000 antes de Cristo. La cannabis sativa se cultiva en China desde hace 4000 años, etc. Aconseja visionar “Yo, Cristina F”. Y nos recuerda el efecto fatídico de estas sustancias.

Ramón Ramos titula su trabajo “Un mano a mano entre padres e hijos”. Comienza con una frase de Vito Corleone en “El Padrino” “¿Vives con tu familia? Bien, un hombre que no vive con su familia, no puede ser hombre”. Se orienta principalmente a la posibilidad y realidad del trabajo conjunto de padres e hijos actores en la producción de películas. Por poner un ejemplo está Fernando Guillén y su hija Cayetana Guillén Cuervo. Como por ejemplo en “La herida luminosa”

“You are on your own. La fortaleza de la familia en el cine apocalíptico”. Guillermo Altarriba se pregunta y nos pregunta ¿Qué nos queda cuando no nos queda nada? pregunta que vertebra todo un subgénero de la ciencia ficción. Fascina las posibilidades de lo increíble. Supervivientes. Nos ha pasado con el Covid. Al menos volver a ver “La luz de mi vida”, con su ritmo calmo. “Estáis solos” frente al fin del mundo. Cierto, pero al mismo tiempo se puede decir y nada menos.

Willy García escribe sobre “Kazoku: la familia en la animación japonesa”. Nos introduce en la posibilidad de descubrir la sutilidad y naturalidad de la familia en el cine japonés, que suelen reflejar el sintoísmo y en menor medida el budismo. Cita, entre otros, a Sunao Katabuchi que, “En este rincón del mundo” muestra como las bombas del conflicto bélico más significativo de la historia de Japón no pudieron destruir la fortaleza de la familia de la protagonista, Suzu.

El libro termina…ahora comienza, por parte del lector, descubrir y tantas veces redescubrir como la familia es el ámbito más necesaria y entrañable en el cuidado de cada persona. En el respeto a la vida. En la defensa de todos.

 

Gloria Mª Tomás-Garrido

Catedrática de Bioética

 

Actualizado: 7-08-2024

 



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