La atención a pacientes con enfermedades avanzadas, con sintomatología difícil de controlar en un contexto de una expectativa de vida a corto plazo, y con incidencia emocional en los propios pacientes y sus familias es desarrollada por los Cuidados Paliativos. Su finalidad es cuidar hasta el momento final persiguiendo el mayor confort y control de síntomas.

La sedación es el recurso adecuado, cuando el síntoma no ha sido posible controlarlo con todos los tratamientos indicados y aplicados. Requiere por tanto, la constatación del síntoma refractario, el consentimiento del paciente, aplicación proporcionada al control del síntoma y monitorización de su respuesta clínica. En ocasiones el síntoma sólo precisa control temporal. En otras, el síntoma puede aparecer en la situación de últimos días, aunque esto no ocurre en todos los pacientes.

La aplicación de sedación en esta última situación debe ser proporcionada al control de los síntomas. Parece generalizarse su administración en muchos países en la situación de los últimos días, incluso en ausencia de síntoma refractario.

El Dr Twycroos, experto con más de 40 años de asistencia en Cuidados Paliativos realiza una cuidadosa reflexión sobre esta “generalización”.
Amablemente nos autoriza a la difusión de su texto, que puede consultarse y descargarse copia en:

Sedation at the end of life

 

Palliative Care improves the quality of life of patients and their families facing the problem associated with life-threatening illness.
The aim of palliative care is to prevent and to relief suffering by the treatment of pain and other physical, psychological and spiritual problems.
Palliative sedation is an option for patients whose symptoms cannot be controlled with other treatment. The aim is to relive symptoms rather than to shorten the patient’s life.
In palliative care, it is applied the use of drugs called sedative to relief extreme suffering by making a patient calm, unconscious, unaware.Palliative sedation is a measure used at the end of life to relieve severe and refractory symptoms. It needs the implicit consent of patient and family and to follow a defined protocol.
However, many countries have «generalised» the concept of palliative sedation, using it even when the patient has not refractory symptoms.
Dr. Twycross makes a priceless reflection about this «generalisation».
He has authorised kindly the diffusion of the following article.