Retomamos en nuestra web la publicación de la revista que el año 1994 inició nuestra sociedad. Ahora lo hacemos  en formato digital. Nos ilusiona la colaboración en ella de todos los interesados en potenciar la Bioética como ciencia con vocación de seguir siendo puente hacia el futuro luminoso, que integre, que no descarte, que mejore, que no destruya, que posibilite, que no discrimine. Un futuro para todos. Un puente entre lo que es avance y lo que es permanente, entre los valores emergentes y los valores no negociables.

Nos mueve a este nuevo intento el constatar que los avances científicos y tecnológicos en las últimas décadas parecen seguir líneas de investigación impulsadas desde sectores geográficos concretos  que  discriminan a  poblaciones enteras, donde se echa en falta una  rectitud ética para garantizar la dignidad y protección de cada vida humana.

El Comité de Bioética de la UNESCO alertó sobre estos riesgos derivados de la vulnerabilidad y la menor atención a estas poblaciones pobres o estigmatizadas.  El principio de no discriminación está llamado a ser priorizado en las actividades de asistencia, investigación y promoción de desarrollo.

La Bioética asistencial occidental ha encontrado un gran desarrollo, abriéndose a los valores de los pacientes, y profundizando en la defensa de la autonomía y la protección de los pacientes, con amplísimos debates sobre el consentimiento informado y una extensa producción científica relacionada. No es la única expresión de consentimiento. En otros sistemas sanitarios no occidentales, los valores de los pacientes les llevan a otorgar el consentimiento, basándose en la confianza en el sanitario. Y el consentimiento así otorgado sigue manteniendo las condiciones de un acto moral eficaz como afirma la doctora Nana Cecilie Halmsted Kongsholm de la Universidad de Copenhage. [1]

Sin alarmismos, podemos advertir que la inteligencia artificial (IA) con el tratamiento de grandes bases de datos (Big data) plantea problemas de confidencialidad, de autorización y de uso que de hecho, genera muchas controversias en los países avanzados. Se desarrollan algoritmos diagnósticos y terapéuticos sin que aún puedan garantizar ni seguridad ni eficacia. En un Hospital danés detuvieron el sistema de IA que establecía qué tratamientos se iban a administrar a pacientes oncológicos, porque de haberlos administrado hubieran sido letales. Las máquinas actúan con inteligencia pero sin corazón.

El horizonte trashumanista-poshumanista de perfil utilitarista, persigue la abolición por imperativo moral del sufrimiento, de la enfermedad y aún de la mortalidad. Parece que pasaremos de grandes esfuerzos e inversiones en control demográfico a un planeta poblado de longevos inmortales, pero ese futuro ¿será para todos? Incluso estaríamos ante la posibilidad real de modificar la Antroposfera, modificando la misma especie humana, con las técnicas de edición genética, por más que se alerte que no se toque la línea germinal. Pero ¿quién podría liderar ese paso tecnológico sin tener que responder ante todos?

El bien de todos y el bien del planeta debería propiciar una lúcida compasión por todas la personas que están en riesgo real de ser abandonadas y discriminadas, por sus especiales vulnerabilidades o carencias, por ser inmigrantes o refugiados huyendo hacia el bienestar, por carecer de reconocimiento en las circunstancias que Bauman calificó como “Vidas desperdiciadas” [2].  A 70 años de la Declaración de los Derechos Humanos, la perspectiva de la Bioética debe posibilitar un futuro para todos, por cuestión  de solidaridad, de justicia y de derechos humanos.

El Congreso conmemorativo de los 25 años de la SAIB, “Cuestión de Derechos Humanos. Vulnerabilidad, no discriminación. Puentes desde la Bioética” celebrado en Sevilla, en marzo de 2018, fue especialmente rico en diálogo sobre estos temas y en experiencias compartidas. En el presente número aparecen resúmenes de ponencias y comunicación presentadas en el congreso.

» Podemos observar un mapamundi político, y un mapamundi físico.

Pero el real es el físico»[3]

 

 

 

 

 

[1] Halmsted-Kongsholm, NC. Kappel, K.“ Is consent based on trust morally inferior to consent based on information?” Bioethics ISSN 0269-9702 (print); 1467-8519 (online). Volume 00 Number 00 2017 pp 0–00. doi:10.1111/bioe.12342

 

[2] Bauman, Zigmund. «Vidas desperdiciadas. La Modernidad y sus parias» Ed. PAIDOS IBERICA.2013

 

[3] González-Uceda, MC. «Asistencia a inmigrantes y desplazados» Ponencia en Congreso Internacional “Cuestión de Derechos Humanos: vulnerabilidad, no discriminación. Puente desde la Bioética”. SAIB. Sevilla. Marzo 2018.



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