Flora Teixeira e Costa

Instituto Superior de Educação e Ciências de Lisboa. Professor Mira Fernandes lote 14 r/ch Dto. 1900-138 Lisboa

 


Resumen

Hoy día, gracias a la convergencia del conocimiento alcanzado en el proyecto Genoma Humano con el rápido progreso de las tecnologías emergentes, las NBIC (nanotecnologías, biotecnologías, las ciencias de información y las neurociencias y el proyecto de la inteligencia artificial), las intervenciones biotecnológicas de mejoramiento humano consideradas más allá de las intervenciones de simples terapia se han convertido en muy promisoras. Actualmente, ya no se trata de saber cómo la tecnología va a cambiar nuestra vida diaria  pero sí saber cómo ella va a transformar nuestra propia naturaleza humana para poder dar muerte allá muerte, incluso.. La técnica se desarrolla ella misma cada vez más y el hombre, es arrastrado por ella. En este trabajo se trata de pensar algunas ideas de Leonardo Polo sobre la antropología del interés y relacionarles con la problemática del transhumanismo. ¿Por qué el tema de la antropología del interés? Porque con la técnica hemos acumulado medios instrumentales fruto del interés humano por el conocimiento y para dominar el universo y al redor de los cuales estamos organizando la vida. Sin embargo, ¿será suficiente el interés para guiar nuestras decisiones? Hay que considerar al hombre antes de su capacidad operativa. Disponemos de los medios, pero ¿de dónde proceden los medios?

 

Abstract

The knowledge achieved with the human genome project together with the progress of the emerging technologies (genetic engineering, robotics, artificial intelligence) has turned into extremely promising the bioenhancement interventions, which are considered a step forward from simple therapeutic. The point, nowadays, is it not to know how technology changes our dally life, but to know how it can change our own human nature to even killing death. The development of technology itself drags the individual with it. In this work I intend to speak about some of Leonardo Polo’s ideas with respect to anthropology of interest and relate them to problems raised by Transhumanism. Why this anthropology of interest? Because the natural human interest for knowledge and understanding the universe, humanity has accumulated a lot of instrumental means and men want to organize dally life and society’s around these instrumental means. But is it enough interest to be the driving force that guides our decisions as human beings? We have to think who man is and think about its capacity to operate. We have instrumental means but where do they came from?

 

Palabras clave: Transhumanismo; medio instrumental; biomejoramiento; tecnoestrutura.

Key words: Transhumanism; instrumental mean; bioenhancement; tecnostructure.

 

Recibido: 17 de junio de 2019

Aceptado: 26 de noviembre de 2019

Publicado: 25 de enero de 2020

 

 

  1. Introducción

Hoy día, gracias a la convergencia del conocimiento alcanzado en el proyecto Genoma Humano con el rápido progreso de las tecnologías emergentes, las NBIC (nanotecnologías, biotecnologías, las ciencias de información y las neurociencias y el proyecto de la inteligencia artificial), las intervenciones biotecnológicas de mejoramiento humano, consideradas más allá de las intervenciones de simples terapia, se han convertido en muy promisoras. [1]

Desde el inicio de la historia, el hombre no solo resuelve problemas, sino que además los suscita. Así, posee carácter problemático en este doble sentido: es el mejor solucionador de problemas frente al resto de los seres vivientes del planeta, y además es provocador de problemas. Que el hombre se plantee a sí mismo problemas es obvio: a ningún animal se le ha ocurrido inventar la bomba atómica. [2]

La época moderna ha concedido gran importancia al progreso: lo ha puesto incluso como ideal de vida. Así, por esta exageración, el hombre, hoy día, se encuentra en una situación muy problemática, y pese a no ser una situación novedosa, ya que el hombre siempre ha tenido que enfrentarse con amenazas y desafíos, el quid presente es el de la interconexión de los problemas y su globalización latente.

La idea de que mejoraremos en la medida en que descubramos saberes útiles se basa en la confianza en la ciencia moderna. Así desde Newton se ha considerado el universo como una gran máquina que el hombre quiere dominar mejorando así su condición en el universo. [3]

 

  1. Atrofias e hipertrofias

En términos muy amplios, se puede decir que las tres dimensiones operativas más importantes del hombre son: el conocimiento, las tendencias que culminan en la voluntad y la afectividad. En nuestra época existe una atrofia del pensamiento y de la voluntad y al revés una hipertrofia de la afectividad. Lo sentimental asume funciones que no cumplen las otras dimensiones humanas, precisamente porque se han debilitado. [4]

Así, tenemos un pensamiento jubilado, una voluntad egoísta o pragmática que ha desistido a las claras de hacerse cargo del destino humano, y una afectividad que, en cierta forma, tampoco es capaz de ofrecer ningún tipo de plan organizado. [5]

Nuestra situación es tal que se nos podría presentar como una situación aporética. Pero se perfila una respuesta, para muchos casi inmejorable, cuando los adelantes biotecnocientíficos recientes pueden instituir al hombre en el artefacto a mejorar, forzando, incluso, su biomejoramiento moral por medio de intervenciones biotecnológicas.

 

  1. El transhumanismo

Actualmente, entonces, ya no se trata de saber cómo la tecnología va a cambiar nuestra vida diaria, sino de saber cómo ella va a transformar nuestra propia naturaleza humana. La técnica se desarrolla ella misma cada vez más y el hombre, es arrastrado por ella.

Hay un cambio de preocupaciones: ya no se trata de hacerse cargo de nuestro destino final, tal como se ha dicho antes, pero sí de pensar nuestros límites presentes, los cuales si acaso los removemos, cambiando hasta nuestra naturaleza, y daremos  incluso muerte a la muerte, a través de las intervenciones de mejoramiento de todo tipo.

En bioética el termino mejoramiento humano se refiere a cualquier intervención biomédica, genética o farmacológica dirigida a mejorar las capacidades humanas, disposiciones anímicas y de bien-estar, aunque no exista ninguna patología. [6]

Las posiciones éticas sobre las tecnologías de mejoramiento humano varían entre dos movimientos, que tampoco se pueden confrontar sin más, pero enunciar los extremos sirve al objetivo de este trabajo.

Por una parte está el bioconservadurismo (o conservadurismo existencial) que considera que tales objetivos van más allá de los objetivos  de la medicina, que abren la posibilidad a que medios y fines se desconecten [7] Además considera que la instrumentalización de la biología daña la dignidad del hombre, deshumanizando la dádiva de la naturaleza [8,9].

En el otro extremo está el transhumanismo, que, aunque no sea un movimiento homogéneo, se puede decir que anhela la evolución de la raza humana forzando sus límites físicos y psíquicos por medio de la tecnología, originado así un trans-humano con capacidades mejoradas, satisfaciendo de este modo las exigencias de absoluta libertad sean reproductivas, sean morfológicas [10]. Al final se trata de construir una sociedad funcional donde el individuo es transformado en un segmento de la técnica.

 

  1. La antropología del interés

La cuestión que está en fondo de este texto podría formularse de la siguiente manera: ¿Forzando al hombre a entrar en una espiral de despersonalización cosificante que lo constituye en mera “cosa entre cosas”, será acaso el transhumanismo una solución fiable para la renovación de nuestro futuro?

Este breve escrito no pretende resolver esa pregunta sobre un tema tan vasto,  sino que tiene un alcance más modesto. Simplemente reflexionar sobre algunas ideas de Leonardo Polo, filósofo madrileño, sobre la temática de la antropología del interés, y relacionándola con la cuestión del transumanismo intentar sacar alguna conclusión.

¿Por qué el tema de la antropología del interés? Porque con la técnica hemos acumulado medios instrumentales fruto del interés humano por el conocimiento y por  dominar el universo. Medios instrumentales estos, alrededor  de los cuales estamos organizando la vida. Sin embargo, ¿será suficiente el interés para guiar nuestras decisiones?

Según Leonardo Polo, si el foco de una antropología es el interés estamos delante de una antropología básica, aquella que se impone “de inmediato”. Esta no es suficiente porque no se basta a sí misma, puesto que el hombre no consiste exclusivamente en interés. Así suelen ser las antropologías de trasfondo materialista del siglo XIX, centradas en la noción de interés, en especial, el liberalismo radical y el marxismo [11].

Según este autor, interés significa: “ser entre”, “lo que es entre”. El hombre “está entre” en la medida en que se interesa, y en la misma medida en que aquello frente a lo cual está, resulta para él interesante [12].

Por esto, una antropología del interés es una antropología en cierto modo dualista; puesto que la noción de interés es una noción que se compone de dos vertientes: el interesarse y el interesante. Interés es entonces “ser entre”, “lo que es entre”:

«Según el inter-esse el hombre se entiende como “un ente entre los entes” (estos segundos considerados como medios instrumentales) y estando entre entes, le compete establecer la pertenencia relativa de los entes entre sí lo que constituye, precisamente, su carácter de interesante; porque un ente no es interesante aislado: un ente es siempre interesante en plexo, es interesante en la misma medida en que remite a otro. » [13]

La nivelación del hombre con los medios conduce a una antropología insuficiente, la producción y distribución de medios, como categorías centrales de una visión de la vida humana, señalan una insuficiencia teórica que repercute en la captación misma del ser de medio. [14]

Puesto que el hombre es el único ser intelectual, ser con logos, le corresponde concretar medios y descubrir la razón de medio. La acción humana se impone sobre el objeto técnico, asocia, articula los objetos técnicos. Esa asociación a la que los griegos llamaban krémata, es la constitución del plexo, del interesante, o sea, un conjunto de mutuas correspondencias entre entes (medios instrumentales).

Cuando los entes remiten unos a otros según esa relación que los constituye como interesantes, los unos se constituyen siempre en orden a los otros según una relación que es evidentemente instrumental.

Decir que “el hombre es un ser entre los entes” es exactamente lo mismo que decir “el hombre es un ser que comprende medios, que es capaz de medios”. «El hombre se corresponde con los medios de una manera evidentemente natural a él, según su interés, puesto que concretar medios, establecer la razón de medio, es propia incluso específica del hombre. Al animal no racional no le corresponde la comprensión del medio, y por ello va a su fin no a través del medio, sino a través de una conducta instintiva.» [15]

¿Qué hay más allá de los medios, sin lo cual estos últimos son atroz arbitrariedad en su uso? El hombre no se limita a una conducta medial sino que capta la razón misma del medio y su relación con los fines. Él no es puro fragmento de materia, ni segmento de la tecnología.

«Es evidente por lo tanto que la noción de interés, que indica actuación, la pragmática, pertenece antropológicamente al orden del interés, establece al hombre en cuanto que es capaz de comprenderse estando en un mundo de medios; correspondiéndose con ese mundo y estableciendo ese mundo de medios en tanto que se trata de un mundo, es decir, una totalidad, de un plexo que no existiría si el hombre no existiera. Por eso el mundo humano es el plexo de co-pertenencia medial de los entes entre los cuales el hombre está según su interés. El hombre es capaz de intereses, capaz de relaciones mediales, pero no es un medio. Es mucho más que intereses. No termina en los medios ni siquiera en el fin de los medios.» [16].

Si el objeto técnico, por su magnitud, se impone sobre la acción humana, el hombre queda subordinado a la manera de ser de la técnica, situación lógicamente deshumanizante.

«Pero el hombre no es solo interés. Las dos grandes razones por las cuales el hombre se da cuenta de que él no consiste en interés, o más concretamente, que la integración del hombre como un ente entre los entes no agota la esencia del hombre son que el inter-esse puede desaparecer por los dos polos que lo constituyen. Se puede hundir por el lado del interesarse: que el hombre se encuentre ante un mundo indiferente, un mundo sin interés; psicológicamente, es lo que se llama tedio, el famoso tedium vitae. Y se puede hundir por el lado de lo interesante: lo interesante se puede volver amenazador, se puede hacer incontrolable, si el hombre no es capaz de ganar según su uso, estableciendo el orden, el peso, la unidad, en ese mismo hecho. El mundo humano se hace, entonces, en vez de interesante, agresivo, desfavorable; psicológicamente se evidencia en forma de terror.Nuestra tecnología nos puede llevar nada menos que a lo siguiente: a transformar el plexo de lo interesante en tecno-estructura.» [17]

Tecnoestrutura entendida como un algo sistemático, o sea,  entender el plexo medial como un sistema fundante que puede revelar algo sobre el fin y la realización profunda del hombre.

«¿Es el plexo medial sistemático? No. Es correlación de medios a medios. Es sólo un plexo, no es una estructura o un sistema, por eso intentar estudiar lógicamente el mundo cultural (de los medios), es un error, una confusión. La cultura, el plexo medial no tiene determinación final. Una vez transformado en tecnoestructura, se le pide al hombre que se interese por eso. En ese caso, la petición dirigida al interés humano para corresponderse con lo interesante como tecnoestructura, lleva consigo implícito (y explícito) la idea de que el hombre se agota exclusivamente en sus funciones de uso de medios. En ese mismo momento, se produce el fenómeno de la desintegración humana.» [18]

La persona humana queda sujeta a una trayectoria extraña, en una situación peligrosa, pues se trata de la aparición inaudita e insospechable de un fin según el “vitalismo” del medio, que nos conduce a no se sabe dónde.

«Quiere decir que, en definitiva, la relación que hay entre el interés humano y lo interesante no es una relación sintética. El interés no se puede plasmar enteramente en lo interesante, no se puede ofrecer un plantel de cosas interesantes tal que toda la capacidad humana sea solicitada por él. En ese momento el hombre se desintegra: se funde al tratar de identificarse con el plexo, y se disuelve en el plexo. Es algo que atenta contra la unidad radical del propio hombre. La petición de resultados para el mantenimiento de la tecnoestructura, solicita del interés humano algo que no pertenece al interés humano, sino que está radicado en algo más profundo que el interés mismo.» [19]

 

  1. Algunas consideraciones finales

Hay que considerar al hombre antes de su capacidad operativa. Disponemos de los medios, pero ¿de dónde proceden los medios? [20]

La nivelación humana con una constelación de medios es una despersonalización cosificante que conlleva a que el cuerpo humano, totalmente emancipado del individuo, aparezca como un instrumento de uso cuya clave solo otro conoce.

En el pensamiento transhumanista,  el hombre es sólo materia transformable. Asi, lo somático, es una cosa meramente interesante, un medio instrumental que emancipado de la unidad del hombre, un ser con un fin en sí mismo, se ha mezclado con el plexo extrahumano medial de lo interesante.  Lo somático a lo que remite, ya no es al hombre como unidad individual, sino a lo más semejante a ello como cosa interesante, o sea, a la tecnología. La biología humana cosificada pertenece así al exo-organismo tecnológico, como segmento de la técnica, no como parte integrante del hombre.

Sin embargo, las acciones humanas tienen un sentido final mientras la tecnología no tiene fin en sí misma, contrariamente a su desarrollo que no tiene fin ya que a medida que su desarrollo es mayor,  un nuevo estadio técnico se alcanza que abre siempre nuevas posibilidades.   Así se establecen erróneamente las bases de un dinamismo de co-evolucion entre hombre (que responde a la pregunta – ¿quién es?) y tecnología (que responde a la pregunta – ¿qué es?).Como conclusión podemos afrontar la genuina capacidad humana que aspira a trascender límites infranqueables y estudiar la génesis de la operatividad medial para responder con prudencia a algunos de los retos antropológicos del transhumanismo.

 

Bibliografia

  1. Tritsch Mariani J. L’imposture du transhumanisme, Pour La Science.fr., 2018.
  2. Polo L, Quien es el hombre, un espíritu en el mundo, Ediciones Rialp, S. A., 1991, pp.19-21.
  3. Ibid, pp. 27.
  4. Polo L, Presente y Futuro del hombre, Ediciones Rialp, S. A., Colección Cuestiones Fundamentales, 1993, pp.63.
  5. Ibid, pp. 81.
  6. Giubilini A., Sanyal S. Challenging Human Enhancement, The ethics of Human enhancement, understanding the debate, Oxford University Press, 2016, pp.1.
  7. Sandel M. The Case against Perfection, The Atlantic, 2004; 293 (3): 51–62.
  8. Cohen E., Conservative Bioethics and the Search for Wisdom, Hastings Center
  9. Report, 2006; 36 (1), 44–56.
  10. Testar A. What’s a gift? Journal of Ethnographic Theory, 2013; 3 (1), 249–261.
  11. Tritsch, Mariani J. L’imposture du transhumanisme, Pour La Science.fr., 2018.
  12. Polo L.,Perfil axiológico del hombre nuevo. Scientia et Fides, 2014; 2 (1), pp. 181.
  13. Ibid, pp. 182.
  14. Ibid, pp. 182.
  15. Polo L. La persona humana y su crecimiento, Pamplona, EUNSA, 1996, pp.183.
  16. Polo L. Perfil axiológico del hombre nuevo. Scientia et Fides, 2014; 2 (1), pp. 185.
  17. Ibid, pp. 184.
  18. Ibid, pp. 186, 189.
  19. Ibid, pp. 196.
  20. Ibid, pp. 189-190.
  21. Polo L. La persona humana y su crecimiento, Pamplona, EUNSA, 1996, pp.196.

 

Cómo citar:

Teixeira-Costa, F. Retos antropológicos del transhumanismo. El perfil antropológico del inter-esse. Un ensayo crítico de Leonardo Polo.  Bioética y Ciencias de la Salud. [internet] Enero-Junio Vol 8 (1) 2020.



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