En su habitual colaboración en Diario Médico, “En los pasillos de la Bioética” del 2-10-2017, el profesor Altisent reflexiona sobre un  reciente informe en The american  journal of Bioethics, del profesor Caplan y colaboradores, titulado “Rethinking the Belmont Report?

El Informe Belmont se presentó en 1978, fruto de una conferencia de once expertos, encargo del Departamento de Salud de EE.UU. Pretendía identificar los principios éticos que deben guiar la investigación biomédica con seres humanos. 

Childress y Beauchamp completaron y aplicaron a la práctica médica estos principios, y se asistió a una difusión espectacular, que los consolidó como principios bioéticos elementales: autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia.

Caplan considera que llegado el 40 aniversario de su publicación, el Informe Belmont debería ser revisado, en algunos aspectos:

  1. La frontera entre la investigación y la práctica médica.
  2. Respeto a las comunidades.
  3. Trasparencia y gestión de los conflictos de interés.
  4. Proteccionismo frente a participación.
  5. Principios éticos y su aplicación.

El furor principialista puede generar reduccionismos morales que confundan la parte con el todo. La dignidad del ser humano es el auténtico objeto de respeto. La dignidad personal pervive aunque la autonomía-libertad, que es una expresión de la dignidad, esté limitada o afectada. 

El profesor Altisent anima a la lectura del  artículo de Caplan, con el ánimo de favorecer la formación ética de estudiantes y profesionales.