La sociedad andaluza de investigación bioética ha celebrado su jornada anual 2025, el 13 de noviembre, en el centro cívico El Tejar del Mellizo de Sevilla.

El tema propuesto para este año ha sido «La sociedad del cuidado. Cuando nos cuidamos en nuestra humanidad compartida»

La primera parte de la jornada fue una mesa redonda donde los ponentes disertaron primero y debatieron después en torno al cuidado, la comunidad, la fragilidad y la solidaridad.

La dependencia nos ayuda a crecer y aceptar que necesitamos ayuda con humidad, aceptar la vulnerabilidad y ser agradecidos. Los profesionales han de cultivar la ilusión y la vocación, sin ceder ante las rutinas con sentido del humor y ternura. Focalizar las actuaciones en el paciente que nos necesita. La soledad creciente en la sociedad es un ámbito que puede transformarse para salir al encuentro de los otros: voluntariado, redes de apoyo, etc.

Juan de Dios Serrano nos propuso considerar que la dependencia es la condición de la humanidad y el cuidado es cuestión de poner el corazón: cuidar es habitar la fragilidad. El relato moderno de independencia, libertad y autonomía radical despersonaliza, y deshumaniza, llevando a la «soledad».

Julia Millán nos trajo a la consideración el papel que los farmacéuticos comunitarios pueden llevar a cabo en la atención a personas con cuidados paliativos, dado su especial proximidad al paciente y sus familias, y el conocimiento longitudinal que poseen de sus circunstancias. Abogó por potenciar la cooperación con Atención primaria y los equipos avanzados de cuidados paliativos.

Virginia Mota, de Asesubpro (Olivares) nos mostró la realidad de las entidades que cuidan en entornos institucionalizados a las personas cuando las familias tienen limitaciones y necesitan apoyos de cuidado expertos. En este sentido y hablando desde su larga experiencia, mostró que estos centros aportan dignidad, profesionalidad y cariño tanto al paciente que cuidan como a sus familias, que pueden estar tranquilas. Ingresar en una residencia significa crecer en redes de apoyo a la dignidad de cada persona, desde sus necesidades de cuidados.

El debate posterior con el público asistente posibilitó cuestiones sobre cómo mantener la vocación de cuidar a los demás o cómo deberíamos como sociedad plantearnos los cuidados necesarios al mismo nivel que otros derechos sociales.

En un segundo tiempo, fueron defendida comunicaciones libres sobre el cuidado a los mayores en nuestra sociedad y sobre la humanización en la atención al paciente.

Finalizamos nuestra jornada, con la vista puesta ya en la próxima.