Jürgen Habermas nace el 18 de junio de 1929 en Düssel­dorf. Considerado uno de los principales filósofos de los siglos XX y XXI, se formó en Gotinga, Zurich y Bonn. La herencia alemana, la división de bloques, la caída del comunismo (1989), la multiculturalidad, la tecnificación del trabajo y la sociedad, el derecho de asilo, son realidades analizadas activamente desde la convicción de que la racionalidad en la cosa pública puede contribuir a mejorar las sociedades y promover la justicia.

Inicialmente defendió el marxismo teórico, desarrollado en la Escuela de la Teoría Crítica de Francfort, donde colaboró con Theodor Adorno. Paulatinamente fue acercándose a posturas del libre mercado y el Estado social. a filósofos liberales y comunitarios, incluidos los americanos al colaborar en algunas universidades de Estados Unidos.

Habermas, considerado el mayor valedor de la «ética del discurso» propone el diálogo constructivo y simétrico sin la exclusión de nadie, como fuente de las normas en las sociedades modernas multiculturales. Diálogo que forje el compromiso en las mismas normas y consolide el estado y aún la comunidad social y política. «La teoría de la acción comunicativa» publicada en 1981 es su obra fundamentalSus aportaciones a la fundamentación de la ética discursiva con base kantiana, entre individuos que se reconocen recíprocamente y superan la instrumentalización economicista, a la defensa de la democracia deliberativa y de los principios del estado de derecho surgidas desde el diálogo, son capitales. Para Habermas la opinión pública, lo que los ciudadanos «hablan», debería estar fuertemente comprometida con la construcción del estado, superando la democracia formal o las ideas impuestas, lo que sería un contrapeso en las sociedades modernas a los bulos, la posverdad y las demagogias. La racionalidad en la cosa pública entre interlocutores en igualdad, sería en última instancia, la fundamentación de lo justo. Es importante la apertura de Habermas a las comunidades de creyentes, a su sistema de creencias, que participan en igualdad en la democracia participativa enlazando la sociedad con las instituciones políticas.

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En 2004, tuvo lugar un singular encuentro dialógico entre el filósofo del discurso, y el prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, Cardenal Joseph Ratzinger, teólogo alemán, principal en los siglos XX y XXI (elegido Papa Benedicto XVI en 2005). Fruto de esta charla es el libro » Dialéctica de la secularización: sobre la razón y la religión» que da muestra de la riqueza del dialogo desde el respeto y la aportación crítica.

Su sistema se entiende desde unas tradiciones como la kantiana y la hegeliana, la marxista y la weberiana y así lo destacó el jurado del Premio Príncipe de Asturias de la Ciencias Sociales de 2003.

Los seres humanos estamos abiertos a los demás, bien sea en las necesidades básicas como en las comunitarias: trabajo, economía, sistema jurídico, y esta apertura esta propiciada por la conciencía de vulnerabilidad que tenemos, y por tanto por el impulso a ayudar y la necesidad de ser ayudados, por ser capaces de compasión y de ser compadecidos. Para él, esta es la base de la justicia y la solidaridad. No somos individuos aislados mercantilizables (neoliberalismo) sino sujetos interrelacionados y dependientes. Esto nos constituye a todos en interlocutores: nacionales, extranjeros, inmigrantes, asilados o refugiados, creyentes, laicistas, etc. Esto le hace un gran defensor del cosmopolitismo incluyente en la gran vía europea, otro de sus grandes temas.

Habermas fue director del Instituto Max Plank para la investigación de las condiciones de vida del mundo técnico-científico, de 1971 a 1983. Ha afrontado el diálogo con las sociedades posindustriales, la implicación de la ciencia en la opinión publica, diálogo con sociologia, ciencias naturales, biotecnologías, neurociencias y la vuelta del determinismo al que él opone la defensa de la libertad como base de las sociedades.