DOI: 10.69105/BYCS.2026.14.1.3

 

 

Gloria-M Tomás-Garrido.

Catedrática Honoraria de Bioética.

Universidad Católica de Murcia. España.

 

 

SORDA

Dirección y guión: Eva Libertad

País: España

Año: 2025

Duración: 99 min.

Género: Drama, discapacidad, maternidad

Interpretación: Miriam Garlo, Ángel Cervantes, Elena Irureta, Joaquín Notario.

Productora: Distinto Films, Nexus CreaFilms, A Contracorriente Films, RTVE. Distribuidora: A Contracorriente Films

Música: Aránzazu Calleja

Fotografía: Gina Ferrer

La película que traemos nos presenta la vida familiar de Ángela –una mujer sorda–, casada con Héctor –oyente–, que viven en una casa rural con un enorme huerto, al tiempo que ella se gana la vida en un vivero. Esperan con ilusión a su primer hijo, y con temores debido a la incertidumbre de si la falta de audición materna afectará a su bebé. Los padres de ella comparten la alegría y cierto escepticismo por el mismo motivo.

La directora realizó antes un corto escrito por ella misma en 2021, donde trasladaba la vivencia de la maternidad de su hermana, que padece esta discapacidad. La buena crítica le animó a ampliarlo al largometraje, donde precisamente su hermana (Miriam Garlo) protagoniza Sorda, siendo la primera persona sorda que lo hace en España.

Nace una preciosa niña, y las pruebas diagnósticas muestran que es perfectamente oyente. La alegría inmensa de la maternidad, se verá parcheada por heridas de adaptación, celos e incertidumbres -amor y tensión- entre unos y otros. El marco fílmico logra introducir al espectador en la piel de la protagonista y prácticamente del resto de caracteres. Se transita desde los personajes por las relaciones del propio matrimonio, la de los abuelos, la actuación con la pequeñita, las conexiones y desconexiones con las demás madres de su entorno, la falta de empatía a veces involuntaria de la gente, etc.

Ha sido señalado cómo el silencio -hábitat de la protagonista sorda- puede hablar más fuerte y claro que las palabras. Ese silencio pasa a ser un recurso narrativo transcendental; claramente la protagonista no cae en el victimismo, sino que acomete el desafío que la vida le ofrece. La cámara actúa como un testigo silencioso e íntimo. Y, además, todos en la película saben manejar también este lenguaje. Se logra que el público experimente la percepción del mundo a través de la figura de Ángela. Y de su familia. Hay por parte de todos una lucha constante y portentosa, acompañada «como se puede» particularmente por Héctor (Álvaro Cervantes), el hombre oyente y enamorado, y feliz en su paternidad. La historia presenta mucha profundidad psicológica, pero la vida se vive con normalidad.

La película permite mostrar las barreras de comunicación usuales, que podrían ser solventadas si la sociedad se adaptase un poquito. como por ejemplo conociendo la lengua de signos. Es la primera película del cine español en la que todos los actores se expresan con lengua de signos, haciéndola totalmente accesible para las personas sordas. Pero también alcanza la comunicación subjetiva desde el yo, que permite al espectador cuestionarse sus esfuerzos en entender a los demás, en atenderlos con interés real o si realmente también padece una sordera de otro tipo: la de no oír, ni mirar al otro como el otro necesita.

La comunicación entre personas: tema trascendental que apela a cada persona. La relacionalidad nos interpela ante cualquiera: mayores, pequeños, adolescentes, de distintas etnias, de variadísimas profesiones. Entre todas las relaciones sobresale una que jamás puede romperse; ciertamente en este mundo, a veces un poco desnortado puede costar creérselo, pero la experiencia secular muestra que entitativamente esa relación es la elemental, la fundamental, la transcendental. Me refiero a la relación familiar. En la vida podemos ser muchas cosas, y también podemos dejar de serlo, pero pase lo que pase, todos somos hijos, aún en entornos de orfandad. De ahí que tatos filósofos hayan descrito la familia como el lugar al que se vuelve, aunque lo ideal sería decir el lugar donde se está.

Nuestra inteligencia no tiene límites para ir buscando y encontrando la verdad, aunque a veces nos desviemos; nuestra voluntad puede obedecer a nuestro carácter y exigirse distintas actitudes, pero también puede abandonarse en ellas. Pero hay algo más profundo y real, que es la intimidad personal, que es la libertad anclada en ella, que es el corazón. Y eso permanece siempre.

Cualquier persona sin ninguna formación, o con toda la que es capaz de acumular, tiene esa capacidad innata y acogedora para decir madre, padre, hermano. Por eso, siempre es una estupenda ocasión de hacer una pausa creativa y descubrir o redescubrir el ámbito familiar, como encontramos en esta película. Para afirmar con la propia vida que vale la pena cuidar las relaciones familiares, recurso y fuente de comunicación.



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