La Sociedad andaluza de investigación bioética, celebró el pasado 7 de junio, su asamblea general anual, en la ciudad de Antequera, en la Biblioteca supramunicipal de San Zoilo.

 

El tema de la mesa redonda posterior fue: “El profesional y el reto de la sostenibilidad de los sistemas sanitarios. Justicia y solidaridad”.

 

La Dra. Carmen González Uceda, médico de familia del centro de salud Alameda Perchel de Málaga, expuso la contrastada mayor capacidad de eficiencia del primer nivel sanitario frente al medio hospitalario. Y esto debido a su peculiar asistencia integral y longitudinal. Alertó contra posibles causas de ineficiencia como la pérdida de sentido de la Medicina, la sobreutilización y la yatrogenia o daño causado a los pacientes por excesivos diagnósticos y tratamientos que no son útiles. Por último apeló a la defensa de la integralidad de los pacientes y al ejercicio de la virtud de la prudencia por los profesionales como guías para construir la sostenibilidad de los sistemas sanitarios.

El jefe de la Unidad de Farmacia Hospitalaria del Hospital de Puerto Real, D Emilio Alegre del Rey disertó sobre el gasto farmacéutico y su peso en los costes sanitarios. Tras analizar los medios habituales para evaluar nuevos medicamentos, subrayó la prioridad que debe tener la correcta evaluación científica en la valoración ética de cualquier medida de uso adecuado de medicamentos.  Explicó que la reducción de gasto en España progresivamente se iguala con otros países, y en gran medida es logro de la atención primaria, en lo que parece una mejora de la calidad asistencial. Apoyó que las recomendaciones de objetivos farmacéuticos en este nivel estuvieran asociadas a evaluaciones de resultados de salud.

Finalmente la Dra. Julia Vargas, médico de familia en el centro de salud La Luz de Málaga, vocal de la sociedad español de medicina psicosomática, insistió en el abordaje biopsicosocial de la medicina y en concreto de la atención primaria. Los médicos de familia son interlocutores para muchos pacientes, con los que consultar problemas “de la vida”. Una mala acogida lleva a la ineficiencia y la ineficacia, debido al fácil recurso a la tecnificación. Fomentar el hábito compasivo, dar esperanza y nuevamente la virtud de la prudencia son, entre otros, las habilidades del médico de familia para ayudar y acompañar a sus pacientes. Un coloquio entre los ponentes y asistentes, cerró la jornada.